Buitres
Me salen buitres ante la noticia del fallecimiento de ese recipiente que se llamó en su día Ángel González el resto, el contenido, formaba parte de mi atrevimiento poético de mi auténtica liberación de manos de aquella "literarhartura" hecha de Muydeficientes en la escuela. Maestros que sólo canturreaban soniquetes y sonetoides haciendo como que riman mientras el sonido de las reglas de madera golpeaban el borde de las mesas provocando un suerte de miedos y estupores que permanecieron en mis estuches hasta el "Palabra sobre Palabra".
Me salen, como digo, buitres a planear sobre las noticias y pululo el rastro en los telediarios y ansío con verdadero hambre la reedición y la moda para que se ciñan sobre su nombre para alimentarme así, una vez más, con sus poemas viscerales, ¡qué alimento!.
Así queda mi querido odiado Ángel González que escribió de tanto amor y no me quiso nunca.