Hasta el cuello de la desidia y la superstición que dobla páginas de un libro (que me temo firmemente no voy a terminar de leer). Algo que reventó el oído y el futuro.
Tengo
un presente lleno de abalorios y puntadas, todo un click- clack de calendarios y el tris-tris de cremalleras que no he de brindar ya a nadie.
Este destape de fieltro y linaza
sin sorpresas.