miércoles, noviembre 21, 2007





urahdal dijo...

Van Gogh terminaba el día, y cada día era un cadáver de girasol, un atardecer sin regreso y con un gesto nervioso acababa con toda la medicación y el paisaje que le correspondía. Van Gogh no dormía mucho y, cuando lo hacía, soñaba en blanco y negro. Sabía que algunos árboles tienen esencia de trementina en sus núcleos y que el mar nunca venía a visitarlo.

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