miércoles, noviembre 14, 2007

Túnel de lavado.



La fragilidad de hoy se quiebra, bajo la corteza de porquería algo esmaltado e impune suplica la salida y la emergencia. De mutuo acuerdo en la carretera llegamos al túnel del lavado mi fragilidad y yo. Y después de la mezcla, a partes iguales, de inquietud y miedo los rodillos van erosionando la mirada sin hacer daño, sin tocar. Unos enjuagues bajo los chorros de la memoria y un soplo aliviador y finalizante y... ¡listos para afrontar los nuevos paisajes! (Lástima que de fondo, en vez de tu nítido reflejo, haya un cartel de quémecompro).