Moderación.
Inercia, comportamiento.
El mundo es de los obedientes.
De los que toleran, de los que reciclan,
con sus cinturones de seguridad y sus vacunas
y su currículums a doble espacio.
Con sus dedos acusadores y sus manos blancas,
y sus datos cumplimentados, sus fotos de perfil,
sus radiografías y huellas
en tinta o sangre.
Catalogados en ADN y graduados en vista y otras lejanías.
Los enmapados, localizados, habitantes de portales,
seres durmientes sobre látex,
rodeados de mesillas y disgustos mensuales.
Los visionarios de la pobreza televisiva,
los que eligen que el mundo es un documental y les pertenece por obediencia.
Para ellos, todo el mundo que me corresponde.