Conversaciones sobre la balsa

Cuentismos de otro invierno
No se perdieron todas las migas,
no las perdió el viento.
Tampoco se llevó el hambre,
ni las manos a la boca,
ni el asombro a las pupilas,
ni las jaulas a sus vuelos.
No retuvo el aliento,
no gritó la ausencia y por lo tanto
pude regresar a casa.
Publicadas por urahdal a la/s 10:02 a. m.