jueves, abril 06, 2006



Cuentismos de otro invierno

No se perdieron todas las migas,
no las perdió el viento.

Tampoco se llevó el hambre,
ni las manos a la boca,
ni el asombro a las pupilas,
ni las jaulas a sus vuelos.

No retuvo el aliento,
no gritó la ausencia y por lo tanto
pude regresar a casa.