lunes, marzo 06, 2006

Madurez de una intransigencia.


Se me nota, cuando doblo los paños de cocina con una exactitud de coordenadas,
cuando dedico el tiempo en agrupar las pinturas por colores y a su vez por gamas y a su vez por largos o anchos y les saco punta.(Como a todo).
Se me nota cuando voy confeccionado murallas chinas con las migas de pan sobre la mesa y jeroglíficos con las iniciales de tu nombre para que nadie te descubra.
Cuando agarro la mano de los niños y me dejo un dedo fuera del acuerdo o cuando saco a relucir mi sonrisa de espejo sin apetencia en la charcutería.
Se me nota, con afán clinclin de remover dos líquidos con cucharita, esa inercia mía de lavadora que a veces me centrifuga demasiado o me cambia ideas por calcetines sin pareja.

Se me nota esta notadura que yo disimulo con falta de aire y talla y decido al final, mirar la nube sólo cuando esta tenga la forma que ya he pensado.