Patrimonio de mi humanidad I.
La inombrable ola que mojó tus zapatos mientras atendías al noséqué. Esa vuelta y vuelta de cama y plancha y la comprobancia de que sigues mientras estés. La obsesionada búsqueda de tu risa por mi parte y por las tuyas.
La brevedad de lo que me guardo, la inmolestia de la empatía, el título de cualquier cosa que deba empezar a escribirse.
Por ahora... la ganancia.