sábado, marzo 05, 2005

Patrimonio de la humanidad II.

La leve inclinación del hombre que escupe al suelo. El par de zapatillas deportivas que se quedaron colgadas del cable eléctrico que cruza la calle del colegio.
Los restos de las antiguas vías y cualquier resto que sólo sirva para la memoria irrestaurable.
La deformación de la ropa que durmió conmigo. El olor a comida que habita en el interior de los edificios de más de cincuenta años.
El arco iris de los charcos de las gasolineras.
El tarareo de alguien cuidando de otro alguien.