domingo, enero 30, 2005

Graffittis-grafitos.

Mis paredes se ciñen de letras
la cintura de mi calle se estrecha en monólogos que no entiendo
no comulgo con el gris obsoleto de los muros
y sin embargo tantos colores, me agrisean las esquinas.

Quedo al dorso del cristal donde alguien escribe
alguien que no me ve
pero en su intento se refleja.


Qué quietud la mía.