domingo, noviembre 28, 2004

100.

Cada cual, con su masacre de bolsillo en las manos. Con su monólogo aplastante de espejo y pinzas.
Con su crueldad de cordón indesatable, sin miramientos de cera que pudieran resbalarse al caminar.
Cada cual con su cada quién.
Desde cada nadie, hacia casi todos: ya van cien.