domingo, junio 13, 2004

Ecualizador


El mejor silencio es aquel que se produce cuando se calla.
Y nadie tiene la culpa de ese silencio.
En el metro se calla más que en los autobuses, en el metro no te abordan viejitas con tijeras de comentarios a despuntarte la calma con un "madre mía van como locos".

Hace muchos años y siempre que había el silencio mínimo necesario, me gustaba, cerrar los ojos y con mano floja y lápiz, dibujar las curvas y meneillos que me provocaba el autobús sobre una hoja blanca de cuaderno. Supongo que pretendía con ello, conseguir una especie de mapa del dónde me encontraba, o tal vez, el último latido de un accidente geográfico.

La infancia grabando la sísmica rutina del regreso a casa.