domingo, enero 18, 2004

Cabullería de garganta
Queda la voz,
atónica mirando el baile del surtidor de la fuente, esos espasmos verticales de mujer loca que abortan melenas en cada minuto.Por primera vez, gira y gira.¿no la veis?
Frío, alarmante, la tiritona ha perdido el control y todo tiembla hasta llegar a casa.

Después de un rato he pillado el ritmo, cada sesenta segundos, la mujer se oculta en el corro y la fuente semeja un insulto coral en medio de la plaza. Un insulto blanco.
Sordos coches lloran sus cristales por dentro y nadie se percata de que en la parada del autobús estoy yo, con mi nudo de bufanda, con mi sinsaber decir, con la certeza de haberla visto, con la palabrota helada.