viernes, julio 04, 2003

Agujas.

Como cada año y en cada constancia, el tiempo agujerea los límites con un tic tac de libro o de escaparate o de cepillarse el pelo "in memorian", algo así de despacito y doblado, algo así de lujoso e inútil. Vacante y obsesivo por quedarse tal y como es.
El verano se encoje de hombros, ha dado a luz a un tiempo vago, con preguntas al dorso y respuestas en el bolsillo y por ello se le aplaude. El prepara un bautizo obsceno de sus meses y todos los relojes están noinvitados, Alicia devora galletitas de relatividad y compara con sus dedos de niña mis dos veranos como mujer contigo.
Como todos los años el calendario espera a Julio con sus preñeces de Conformismo, sí.
Como cuando el tiempo agujerea los límites, como cuando nos quedamos a solas de nosotros mismos, tirados y deshaciendo el todo.