miércoles, junio 25, 2003

Magnolio

Me gusta ese árbol, convenio infantil sobre el tratado vegetal e indispensable del cómo y dónde tiene que ser un árbol. Justificado el verde oscuro y el blanco: no hay más bandera. Me gusta.Con sus flores para el pelo o las aceras, tan valientes de viento, tan perfectas de estambres. Sus hojas incomodan en sus finales a los domingueros enamorados que pululan sus cortezas con otras navajas, otros duelos, en primaveras y otras afecciones de la piel. Me gusta.
Tal y como yo nunca podré gustarle a él. Porque los niños no saben dibujarme, porque cuando me entendieron para el retrato, ya era demasiado tarde, y en mi lugar Din A4 habitaba otra belleza.