viernes, mayo 09, 2003

Comperitivos

Como de manos azules y arrastrar de sillas.
Así de cansado nació el día de hoy, con dos arco-iris al fondo. Sus paredes, las del día, me han alcanzado antes que sus ventanas y he quedado con absurdez de polilla resignada, al otro lado del cristal y el calendario. Como quien espera trenes en las estaciones de más de 20 grados, de menos de 15 años, de casi 9 metros.

Como de balada e intermitente, como de gelatina cercana, así de transparente y mentirosa fue la sensación de que la vida, en verdad, no es para vivirla tan a la ligera.

Tengamos entonces, una noche como de postre:
allá las guindas verticales y autónomas
se deshagan en elogios, yo,
me chupo estos dedos azules,
y brindo como nadie, por todos.

salud