jueves, enero 24, 2008


Que quedara una frase de Pessoa en el porfin de mi almohada, algún pliegue donde se ubica mi pesadilla más absurda y esa deseada soledad ahorasí hecha de minutos en silencio, con mi propio silencio. Abordo el parque desde mi sombra de luna llena y recuento las dos estrellas obvias y busco con el límite imperfecto de mis pupilas a deshoras, la composición animal de ese pájaro que oigo y no encuentro.

Si quedara, como digo, una frase en la esquina del libro que no señalo.