Impactos medioambientales.
Para que yo la viera se dieron muchas soledades en Reunión y Casualidad, lugares donde no habían más que tardes ociosas y algunos ahorros dignos de un derroche. Si la gente escapó perdiéndose el final de esta película, si la crueldad se mezclaba con el apetito y todo era inmaculadamente blanco en el cuarto de baño o no, a veces era distinto. Si el exterior marcaba los límites con una luz de neón que iba más allá del espectro del arcoiris, resultando sobre todo espectral. Si quedé en la música repitiéndome contra las paredes o tictocando sobre la mesa aquella banda sonora del asombro. Si me pasó, volverá a pasarme.
No pasen y vean, quédense para siempre y que les aproveche.