Brindis.
Un kilo de ideas de esas que duran 3 segundos, una bolsa de memorias breves sobre la última red y el camuflaje que no salió bien del todo.
Un brindis a cualquier hora, y unos zapatos con forma de pies esperándome en vísperas de tu cama.
Una dejadez de esas pacíficas, un desyunar salado y oportuno.
Una visita al jolgorio y el berreo. Una excursión por lo común y lo descomunal.
Un "enrria", un "casa" y un "te la ligas", sin "crucis", juega conmigo un año más.