domingo, junio 27, 2004

Ciclo

No hay nadie por las calles, es tarde y yo conduzco con especial interés en no sobrepasar los límites que me marca la carretera. Y me detengo donde hay que detenerse, y arranco cuando se me estipula y doy los intermitentes para no destrozar el ritmo de la maqueta a ese dios, que se asoma a la ventana con su cigarrillo y sin camisa, a ver el mismo mundo que odia por las mañanas cuando él lo habita.
Para no desvelarle el sueño donde los despiertos siguen acatando las normas.

Tengo consideración de hormiga-moebius, a veces creo que un día de estos, me va a volver a tocar vivir mi vida.