viernes, junio 20, 2003

La molestia de preocuparse

La inquietud sospechosa de que es un deber, como el negro de los enlutados, dar vueltas en la cama, decorar con ojeras las agendas, prender de los días un wanted de tetrabrick, un SeBusca de árbol y celofán.
Cuando los eslabones acababan en mí, cuando yo habitaba en la última rama del árbol, paralela a mis resignaciones admitidas, mi pensamiento era insostenible, porque a no sostener se dedicaba.
Ahora vivo de reojo, pendiente de ti y de si estás o no estás o cómo estás o dónde estás, o si te estoy estando o si no...