De sueños y obsesiones
Necesito escribir aunque sea robándole segundos al día. Las noches de cama fría y almohada vacía (me robé esta frase) están llenas de sueños que ya no son porque al despertar son olvidados. Qué destino más triste para un sueño ni siquiera lograr llegar al otro lado de la noche como simple recuerdo.
La mejor manera para crear sueños es primero dibujarlos en papel, conformarlos con letras y palabras conjurando demonios de la noche. (estas letras no más que las huellas de aquellos). Una vez escritas las palabras los sueños se alimentan de la sangre del papel y así surgen importantes y grandes. Así tendrán la fuerza suficiente para nacer por la noche y atravesar la barrera del amanecer y convertirse en un recuerdo el día siguiente, en una presencia, en una obsesión.
Las obsesiones no son otra cosa que sueños que no recordamos haber tenido pero han logrado superar el momento en que despertamos (carnicería de sueños) y se han instalado (quizás para siempre) detrás de nuestros ojos, al otro lado de nuestras retinas para guiarnos.
Ergo: Escribir produce obsesiones.
Luego: Dejar de escribir es imposible.
Ergo: La escritura es una obsesión que se recrea a sí misma.