jueves, agosto 16, 2007

320 Saltos.







Los contamos de seguido, no se podía hacer otra cosa, son exactos, 320 saltos. Hacemos las mismas cosas 320 veces y al mismo tiempo, vamos juntos, somos dos, no hay prisas pero hay una lentitud conformada. Hemos llegado a un acuerdo, a las manos mismas pero ninguno quiso dar su brazo a torcer cuando llegó el momento, por eso saliste corriendo y querías pasar de largo por mi lado pero yo te seguí y fuí más rápido todavía. La vez que por fin me tocaste casi me haces llorar y luego lloraste tú porque decías que no podías sacarme de tu cabeza, que era una responsabilidad inhumana y un peso abrumador sobre tus hombros. En eso consistía.
Después de 320 saltos te colgaste de mí y me encargué de todo como pude, apenas una vuelta, contigo en mis brazos y tú rendido y sin tocar el suelo hasta que llegó otra luz , en otro lugar y ya no estábamos de las manos, ahora nos dedicaremos a otra cosa más pequeña, más brillante que acabará con nosotros en un aplauso.

(No intre 1800)