Ni mar ni menos
Recolecto la oración que mañana, como si de un obstinato se tratara, he de repetir con palmas, con vítores, con pitos. Siete días otra vez.
Una semana más que va erosionando las distancias, dejando rotondas allá donde antes había una esquina para encontrarte, para temerte, para saberte y saborearte.
¿Recuerdas?
Qué feliz eras cuando no sabías de mí más que lo urgente, y qué poder tenía yo que no te mostraba a ti más que lo innecesario.
Rezaré al acercarme a la veleta mártir del faro que ya anduvimos, y entenderé la moraleja de que, quien ata no obtiene.