De rotuladores y libros
Que trepen héroes sin brazos por las palmeras.
Que tiemble el suelo al paso de nuestra risa.
Que los coches nos esperen estrellados en el portal por si bajamos a jugar.
Que planten futbolistas en los solares sin tiesto ni descendencia.
Que retocen los ciervos a la salida del museo.
Que zurzan las paredes de blanco y nos pillen preguntándonos sobre la sombra y el apagón.
Que huya Picasso y maldigan los porteadores de bicicletas: porque ésta no es la mía y cago en diez.
Que nos miren las gárgolas desde lo alto y salibeen, a falta de un solo beso que las contenga, un encuentro con Luna al fondo.
Así Sea.