jueves, septiembre 11, 2003

Copiloto

Más lento va todo, mi mente no concede prórrogas. Empecé a caminar por detrás de mí, y al final tuve que esperarme en los andenes, porque aún iba mi prudencia por las escaleras mecánicas, mientras yo, ajustaba los relojes de la estación al clap clap de mis sandalias.

De regreso he visto todas las casas encendidas y dentro de ellas, gente que no ha podido verme a mí. Somos demasiados desde que tú no estás.

Me acostumbré al mundo de tu mano.