Bitácoras y agendas.
Debería quedar constancia, estoy de acuerdo, del cómo se sucede la vida y al margen, nunca mejor dicho, y del cómo debería suceder.
Hablo de papel y organización, de bitácoras y agendas, en eso consistiría.
Que el presente sea un bolígrafo o el verbo abrir de cuero, que el pasado esté sin rellenar por las prisas y que el futuro se vista de tachones, flechas de dirección obligatoria, imposibles de blanco y encima.
Debería quedar constancia en todos los contenedores, de los millones de vidas paralelas que se reciclan para que ya nadie las lea.
¡Qué de juicios!