Cualquiercosas de 96º
Deberían cuidar de mí,
como una obligación o un santo mandato,
intuirme en su salvedad, en sus excepciones,
en sus listas de peligros de extinción,
en sus vacunas y antídotos,
en sus altares de asombro.
En sus salidas de emergencia dedicarme una bisagra,
en sus coronas laureadas un estambre,
en sus peldaños olímpicos una losa,
en sus atardeceres un beso intencionado.
Ahí les dejo
mi tierra para que planten
extintores, condones,
ráfagas de alivio, cualquiercosas de 96º,
viacrucis de madera y calaveras aserrinadas,
talismanes, rezos, ojalases, y sidiosquiere.
y culitos
y ranas
y mañana (si sana), volveremos a vernos las caras.
"porque el paso que aún no he dado ya está atrás, y no es mío".